Proyecto de Interiorismo: Parte II

Lo prometido es deuda y hoy os muestro la segunda (y última) parte de mi primer proyecto de interiorismo. Esta vez es el turno del dormitorio (o dormitorios, según se mire).

Como os comenté en el post anterior, el primer contacto que tuve con este piso fue mediante planos. Al igual que con el salón, no me cuadraba NADA; que en 75m2 hubiera tres habitaciones con camas de matrimonio, armarios por doquier, mesitas… era imposible ¡ni que fuera una exposición de Ikea donde todo entra!. Nanai, como ya suponía, en la primera visita me topé con un dormitorio medio grande y dos bastante pequeños.

La primera pregunta la tuve clara “-¿Necesitas los tres dormitorios?” la respuesta fue más clara aún “-NO, no hay proyecto de niños”. Perfecto, la solución era fácil; unir dos dormitorios para convertirlo en una suite y el otro dejarlo como está, para una futura habitación de invitados. La suite os la muestro a continuación y el otro… el otro era una mezcla entre despensa y dormitorio, pero oye ¡cada uno utiliza las estancias de su casa en función de lo que necesito! (de hecho hace poco una señora, en contra de la voluntad de su marido, quería que le instalara un frigorífico en el baño de pin y pon, pero eso… eso es otra historia).

Una vez decidida y ejecutada la “pequeña” obra, era el turno de zonificar. Mi cliente necesitaba: vestidor, zona de dormir y zona de lectura. La mejor opción para delimitar espacios siempre es el papel pintado y las alfombras, además en este caso, al ser suelo cerámico, aporta mayor sensación de confort. Los motivos británicos me gustan bastante y en pequeñas dosis, el resultado es una mezcla entre clásico pero divertido, no se si me explico.

La idea de vestidor abierto queda genial en la exposiciones, pinterest y para los locos del orden, si no eres uno de ellos; pon puertas, de esta forma la ropa siempre estará ordenada y sin polvo. Tenía claro que no quería restar luz a la habitación, por eso, el enorme armario (que ya lo quisiera yo) fue elegido en blanco y con puerta tipo cuarterón, que va en la línea del diseño del cabecero.

Para la ropa menuda Ikea nos lo pone muy fácil. La elección de la Malm en tono azul- verdoso, no es casualidad. A pesar de que la cromática está muy en la línea del salón, había que romper con un punto de color (precioso, por cierto). La idea de los marcos en diferentes tamaños y colores me encanta (la utilizo mucho, al igual que los espejos) y ambas fotos son mías. El marco pequeño es la parada del metro de Louvre en París, y la grande es el Flatiron Building de Nueva York.

La zona de lectura se ubicó aprovechando un hueco “muerto” entre el armario y la ventana y, de esta manera nos beneficiamos de la luz natural (que no me canso de repetir; es muchísima). Las láminas que decoran esta zona son, como no, de Nacnic (ya sabéis que soy muy fan).

Para seguir con la línea británica de la alfombra, utilicé este baúl con efecto vintage que además de servir para almacenaje (mucho, por cierto) también sirve de asiento. De hecho, en un primer momento se colocó a modo de pie de cama- descalzadora. Los baúles y arcones decorativos son muy versátiles.

Por último, la zona de dormir. En este caso, para diferenciarla del resto empapelé la pared con rayas, que decidí colocar en horizontal (el pintor se acordó de mi madre un par de veces) y para destacarla encargué un cabecero a medida (enorme, por cierto mide 1.70cm de altura) con capitone cuadrado. No se si en la foto se aprecia bien pero hay mucho contraste de color entre la pared y la cama, con este efecto se consigue destacar ciertos elementos y dar mayor sensación de amplitud.

Las mesillas también son del gigante sueco, en este caso de la colección Hemnes. Se colocaron diferentes modelos porque no me gusta nada que las dos mesillas sean iguales. Ambas, las voy a reubicar en la nueva casa y, esta vez si, cambiaré los tiradores. Sólo hay dos cosas que odio (mucho) de Ikea; los tiradores y las láminas decorativas (me resultan demasiado impersonales). En este rinconcito también quise dar un poquito de color, para salir de la rutina.

Hasta aquí la segunda parte de la que fue “mi primera vez” en solitario. Ahora estoy con mi casa (una auténtica locura) que ya os enseñaré, aunque va para largo. Espero, una vez más, que os guste tanto como a mi.

¡Feliz jueves!
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