Mis cinco “no”

Vogue dice que lo llevaré pero yo digo “no, no, no”, que sí, que es “súper tendencia” pero yo digo “no, no, no”. Todo esto si lo entonáis con la archifamosa canción de Amy Winehouse, lo leeréis con mucho más sentido.

A veces pienso que me van a echar de la comunidad de bloggers de moda porque sigo menos las tendencias que mi padre, al que le interesa la moda entre cero y menos mil. Cuanto era teen y no tan teen (todo esto por evitar usar la palabra joven, que me hace sentir vieja) vivía las tendencias con más intensidad que Naty Abascal pero, con el paso de los años y de las mudanzas (sobre todo esto último) me dí cuenta que tenía mucha ropa acumulada sin sentido; prendas que me había puesto como mucho dos veces (en ocasiones ni siquiera eso) y que ya no se llevaban o no me gustaban.

Como resultado, empecé a comprar con mucha más cabeza (dentro de lo que cabe), dejé de lado las compras por impulso o porque las revistas de moda era lo que dictaban y en mi armario empezaron a entrar prendas básicas, para combinarlas de mil formas diferentes, o para largo plazo, es decir; que de la noche a la mañana no me olvidara de ellas.

Gracias a este cambio he conseguido un fondo de armario bastante bueno, al menos para mi día a día, y no me he arruinado en el intento. Tengo una colección de gabardinas que la más nueva tiene cinco o seis años y me gusta tanto como el primer día, por ejemplo.

Por este motivo, hoy os voy a enseñar las cinco tendencias a las que he dicho “NO WAY” alto y claro en las últimas temporadas.

  1. Bailarinas de Miu Miu: Ni las originales ni las cuatrocientas copias que han salido me gustan. Tengo que reconocer que a nivel de diseño me parece una idea brutal; combinar algo tan naif como unas bailarinas de ballet con correas con hebilla, que es algo bastante macarrilla sin que el resultado sea catastrófico, es algo bastante difícil. El problema es que todavía no he visto ningún modelito con ellas que me guste. Y eso que la blogsfera/ instagram está plagado de fotos de streetstyle. Por cierto, en este post os mostré algunos clones.

bailarinas

2. Babuchas de Gucci (o similares): Las odio, en serio, me parecen super rancias. Me recuerdan a las típicas zapatillas de estar en casa de piel de un señor que huele a Varón Dandy y lleva un puro en la boca. No se si me explico. Además, por si no tuviera suficiente con las “simples”, han surgido nuevos modelos con pelo, bordadas, de colores metalizados, etc. En fin; un horror.

gucci

3. Slingblack de Chanel: Soy consciente de que, en principio, es el modelo más clásico de Chanel, pero esto no es inconveniente para que piense que nanai; en dos años nos habremos olvidado de ellos, como ya predije en su día con los modelos Daffo de Louboutin.

chanel

4. Vestido lencero + camiseta básica: Tendencia noventera por excelencia que YA llevé en los noventa. Al igual que los chokers, este tipo de estilismo marcó mi pre-adolescencia y mi pavo, así que ahora, recién entrada en la adolestreinta, me niego a llevar. Ya tuve suficiente en su día.

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5. Mangas de campana: No se si es porque soy vasca y la feria de Sevilla me pilla muy lejos o, porque las mangas me suelen quedar cortas y cuando me quedan largas me agobio o, porque directamente soy muy rancia, pero este tipo de mangas lolailo me superan. He visto algún estilismo de bodorrio en el que queda bien pero, por lo general, lo veo too much fuera de mi vida para el día a día.

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¿Soy la única rancia en la sala? ¿Alguna valiente más desea confesar algo?

¡Feliz viernes!

Deco- Inspiración: Cabezas de ciervos

Cuando “conocí” al ciervo Gerardo de Guille García Hoz hace ya unos añitos, me enamoré de él y empecé a obsesionarme con este tipo de objetos de decoración. No me malinterpretéis, odio la caza con todas mis fuerzas y ni loca pondría la cabeza de un animal disecado en mi casa pero, la forma magistral con la que Guille ha reinterpretado dichos complementos me parece tan brutal que ahora quiero una. (Podéis comprar a Gerardo aquí)

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En un principio había pensado situarlo en el dormitorio pero, pensándolo bien, me resultaba un “pelín violento” ya sabéis, por lo de mezclar el tema cama con el tema cuernos. Mejor fuera de la habitación para evitar cualquier confusión (guiño- guiño).

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Finalmente he decidido que, en caso de que encuentre uno que me robe el corazón, lo voy a colocar en el salón, encima de la televisión. También había barajado la posibilidad de ponerlo en la zona de la chimenea pero, en ese caso, tendría que elegir entre pasar o no pasar al salón por culpa del mini- pasillo que tengo para circular. Una pena.

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Como el ciervo Gerardo se escapa de mi presupuesto decorativo, he estado echando un vistazo a otras opciones y he encontrado algunas muy interesantes. Por ejemplo estas que me parecen ideales, aunque en mi casa no peguen mucho:

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La opción que yo busco es más tipo cabeza blanca entera o, como mucho cambiando a dorado el color los cuernos. Estas de Maisons du Monde se acercan bastante a lo que tengo en mente.

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Por último os enseño los que más me han gustado, especialmente el primero que me hace ojitos, son de Fisura pero han desaparecido de la web aunque en otras tiendas on-line se pueden conseguir alguno (a diferentes precios). Hay más combinaciones de color de las que os muestro.

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Como siempre, estas son solo algunas de las piezas que podéis encontrar de este estilo pero hay muchísimas más; diferentes materiales, tamaños, morfología, etc. Espero que os gusten tanto como a mi.

¡Feliz Martes!