Belleza: Bobbi Brown

 

Hace poco más de un mes tuve la oportunidad de asistir a la inauguración “oficial” de Bobbi Brown en Bilbao. La tienda ya estaba abierta pero no se había realizado el “evento de rigor” para darse a conocer. No hace falta que diga que había muchísima gente, evidentemente una marca tan conocida y de calidad como esta es que no necesita casi ni presentación para que la gente acuda en masa.
Algun@ ya sabéis (porque me repito hasta la saciedad) que no me maquillo. Para eventos, cenas y “actos de socializar” en general sí, pero en mi día a día apuesto por la cara de casper lavada. Este es un aspecto de mí que estoy tratando de cambiar. He llegado a una edad (de vieja pelleja) en el que se supone que debo “aparentar mi edad” (cuando me apunté al gimnasio hace cuatro meses me echaron 23 :D) y en mis objetivos 30añiles está comenzar a maquillarme, sin exceso, para conseguir el efecto “me he levantado así de divina” es decir; natural pero sin ojeras, granos, manchas, etc.
Para conseguir “este objetivo” me puse en manos de Mónica, una de las maquilladoras de Bobbi, que durante un par de horitas, me explicó cómo conseguir ese efecto tan natural. En teoría este tipo de maquillaje es bastante sencillo; son pasos que, supongo, resultan demasiado obvios para cualquier mortal femenina, pero para mi, que soy marciana (potinguilmente hablando) lo que Mónica hizo en mi cara, fue un milagro digno de la virgen de Lourdes.

 

Primero limpió y preparó mi piel para el maquillaje, luego me borró, cual David Copperfield, las ojeras y rojeces de mi piel. Después con muy poquita base igualó los tonos de la piel de mi cara y para finalizar, gracias a polvos, colorete e iluminador, dio vida a mi rostro y consiguió que pareciera que me acababa de despertar con la cara de Olivia Palermo ¡una maravilla!. Tal fue el milagro divino que, tras múltiples intentos domésticos, no he vuelto a tener esa cara. Lo único que he vuelto a hacer bien es aplicarme el rímel que esto es de primero de ingeniería del maquillaje, vaya.

 

Tengo que concertar una segunda cita en la que aprenderé, si Dios quiere y la naturaleza me dota de maña, a maquillarme ojos y labios. Pero para que esto ocurra primero tengo que dominar el arte de “natural pero maquillada” y espero que suceda pronto, de verdad.

 

Mientras yo aprendo (las cosas de palacio van despacio) os recomiendo a las locas de los potingues que os deis un paseito por la tienda porque es un lujazo visual y vais a estar en vuestra salsa y a las inútiles inexpertas (like me) que concertéis una cita con las maquilladoras, que son soletes y, os van a enseñar un montón de trucos y también os van a aconsejar la mar de bien con lo que necesitáis según vuestro tipo de piel, tono, etc.

La tienda está situada en Rodrígez Arias 2, junto a Jo Malone (firma de la que os hablé aquí).

¡Feliz viernes!

El universo Jo Malone

 

El miércoles de la semana pasada acudí al evento organizado por Jo Malone en el que su directora de Lifestyle, Debbie Wild, quien por cierto, tiene clase para exportar, explicó cual era la filosofía de la marca, nos enseñó como eran los productos, su correcta utilización, etc.

 

 

Personalmente sólo conocía la marca de haber pasado por la tienda y quedarme embobada mirando el interior (la famosa deformación profesional de Dora la decoradora que ya conocéis), así que la explicación de Debbie me vino de perlas.
Para los que no lo sepáis, soy de esas raras personas del mundo que no tiene hábito de utilizar colonia (me pasa lo mismo con el maquillaje). Esto es bastante “extraño” porque soy una maniática de los olores; tengo sticks de olor a jazmín repartidos por toda la casa, utilizo crema corporal con olor, lavo la ropa (aunque sólo lo haya utilizado pocas horas) porque siempre pienso que “ha cogido olor de la calle” pero a pesar de todas estas locuras infundadas, es excepcional que lleve colonia.

 

En la presentación descubrí (entre otras cosas) que las fragancias de Jo Malone no son “simples colonias” si no que son aromas que tú los conviertes en propios y exclusivos. La filosofía de la marca es mezclar los olores entre sí para conseguir el tuyo; el que mejor se adapte con tu estilo de vida y tu personalidad. Este concepto me encantó y más me gustó comprobar que es cierto; puedes mezclar todos los olores que quieras que la combinación siempre es ganadora. Quizá encuentres “tu fragancia” mezclando dos, o cinco, pero será difícil que alguien más elija la misma puesto que las combinaciones son casi infinitas y esto es lo que aporta esa exclusividad.

Personalmente os recomiendo que os paséis por la tienda (C/Rodríguez Arias, 2) y viváis la experiencia; las profesionales que os van a atender os ayudarán a encontrar vuestra fragancia, además de daros un súper relajante masaje de manos que os dejará como nuevas y oliendo fenomenal. De esto doy fe; doce horas después mis brazos olían tan bien que me daban ganas de morderme, algo que no me había ocurrido antes y os juro, que he probado cremas de todas las marcas y olores. Yo de momento estoy con “Mimosa y cardamom” a ver si me acostumbro a utilizarla y comienzo el baile de la mezcla de Jo Malone.

Además de fragancias podéis encontrar infinidad de productos relacionados con el olfato; velas, sticks, perfumes para la ropa de cama, etc. Os van a entrar ganas de comprarlo todo, yo casi me vuelvo loca con las velas.

¡Feliz Martes!