Toscana: Pistoia

Una de las cuatro capitales Toscanas es Pistoia. Un “pueblecito” de noventa mil habitantes que no tiene mucho que ver con la concepción de “pueblo grande” que tenemos en España. Para visitar no hay mucho, una plaza con Duomo, unas cuantas iglesias y una Fortaleza, en un día está mas que visto. Es otro de los pueblos que vas descubriendo según vas andando, sin rumbo fijo. Tengo que decir que después de ver tantas catedrales y tantas iglesias, llega el punto en que acabas viendo todas iguales. Pero Italia es así, es su encanto.
Lo bueno que tiene Pistoia es que es muy tranquilo, nada turístico y ofrece bastante calidad de vida. Se puede ir andando a casi todos los sitios, y en está muy  bien comunicado en tren. Eso sí ¡ojo con los trenes de Italia! que van con retraso o huelga dos de cada tres veces. Llega a ser desesperante.
Pero sin duda lo mejor que me ha dado Pistoia son mis “Pepopertxis” a los que reconozco que tengo muchas ganas de volver a ver y que sé que no los voy a olvidar. Ha sido como tener, por lo menos, diez hijos ¡jajaja!
Para no extenderme más y acabar en modo sentimental, os dejo ya con las fotos.
¡Feliz jueves! 

Anuncios

Roma

Poco os puedo contar de Roma que no hayáis oído/visto ya. Los que habéis estado sabéis de sobra lo impresionante que es y los que queréis ir, reservar ya porque merece muchísimo la pena. Es sin duda la ciudad que más me ha impresionado de todas las que he visitado en Italia.
Todo Roma es arte, tipo París, pero incluso más caótico. La capital del imperio Romano impacta porque vayas donde vayas, siempre hay algo espectacular esperándote. Yo recomiendo un mínimo de dos días para visitarla, aunque tres es lo ideal, si queréis estar más, mejor, pero menos significa verlo todo “deprisa y corriendo” y eso no es disfrutar. Para alojarse de forma económica y bien situada, lo mejor es la zona de Termini, el precio está bastante bien (para ser Roma) y puedes ir andando a casi cualquier sitio. Eso sí, preparaos para “patear”.
No hace falta que os diga que hay puntos obligados de visita como por ejemplo; el Coliseo, el Panteón, Fontana di Trevi, el Foro Romano y, evidentemente, el Vaticano. De este último no salí muy contenta; en mi vida he estado en un sitio tan machista, pero esto es una opinión propia. Además tuve la mala suerte de que lo único que se podía visitar era la Basílica, el resto estaba todo cerrado. Por desgracia no pude visitar la Capilla Sixtina ¡con las ganas que tengo! 
Como siempre, una imagen vale más que mil palabras.
¡Feliz jueves!